ALEGRIA, ORGULLO Y PREOCUPACIONES
El 26 de septiembre es una fecha de alegría y
orgullo para los empleados de comercio de nuestro país. En esa emblemática
fecha, hace 92 años, quedó promulgada la Ley 11.729 que sentó las bases del
sistema indemnizatorio de nuestro ordenamiento jurídico laboral.
La Federación Argentina de Empleados de
Comercio es una organización sindical que siempre, a lo largo de sus 94 años de
existencia, ha mantenido una constante preocupación por la defensa de la
democracia y de la calidad de vida de sus representados.
Democracia y calidad de vida son conceptos
que caminan de la mano. Ambos confluyen en una construcción histórica: la
justicia social. En Argentina, este concepto es parte insustituible del ser
nacional. Como cualquier construcción que lleva tiempo y trabajo, no puede ser
ignorada y destruida de la noche a la mañana.
Pero, ¿qué significa esto? Argentina
construyó su estado a partir de una idea: era necesaria una política de
redistribución que permitiera que los trabajadores y trabajadoras accedieran a
los bienes públicos elementales para una vida digna. Educación primaria,
secundaria y universitaria gratuita, atención de la salud, jubilaciones,
protección social, sindicatos para equilibrar las relaciones laborales.
Nuestra sociedad creció a lo largo de más de
80 años al calor de estas políticas e instituciones sociales. Hoy, de golpe y a
partir de argumentos y explicaciones falaces, dejamos que desaparezca este
andamiaje social, como que de golpe nada de esto sirvió.
Los empleados de Comercio nos preguntamos ¿y
a donde va la gente a estudiar para perfeccionar sus capacidades para afrontar
las demandas del trabajo? ¿Ahora está mal que los hijos e hijas de las clases
bajas quieran ir a la universidad? ¿Cómo atienden su salud los humildes, sin
trabajo o con trabajo precario, con la salud pública defenestrada?
Desde hace ya bastante tiempo estamos
presenciando un deterioro en la calidad de vida de la gente. En la salud, en la
educación, en el trabajo.
Pero nos preocupa particularmente el
deterioro de nuestro mercado de trabajo. Estamos viviendo un constante declive
de la protección laboral.
Una realidad económica que golpea vorazmente
la capacidad adquisitiva del salario y el alto nivel de deterioro de la salud,
mental y física, las inseguridades y la desesperanza, cambios abruptos de la
jornada laboral y el debilitamiento de la organización sindical, arrojan
incertidumbre respecto al futuro de generaciones.
De allí nuestro apoyo a los justos reclamos
de la CGT, porque los problemas aquí planteados lo son para todos los
trabajadores y trabajadoras de la Patria.
La carencia de una idea de justicia social no
solo encierra una actitud de despreocupación por el otro sino también un
profundo desconocimiento del funcionamiento de la economía real.
La doctrina de la justicia social no es solo
un tema político. Es moral, es precisamente social, es la que permite corregir
aspectos de la vida en sociedad que ningún mercado puede corregir.
De allí que este 26 de septiembre, los
empleados de comercio recurrimos a nuestra historia y rescatamos, con alegría y
orgullo, el haber aportado, con la ley 11.729, nuestro grano de arena al
establecimiento de la justicia social, al tiempo que llamamos la atención sobre
las consecuencias de negar la crisis social que estamos atravesando.
Seguimos dispuestos a dialogar sobre estas
preocupaciones que consideramos vitales para el futuro de la Patria.
SECRETARIADO
NACIONAL
Armando Cavalieri
Secretario General
F.A.E.C.Y.S.